domingo, 1 de noviembre de 2009

El próximo Gobierno y sus complicaciones

Al plantear el hipotético caso de que Marco Enríquez-Ominami obtuviera la presidencia de Chile, uno podría pensar que la etapa más complicada del político quedaría atrás junto a la campaña que realizó para obtener los votos decisivos, lo que podría ser un error, ya que, durante su mandato se concebirían posibles problemas de gobernabilidad.

Actualmente existe una gran cantidad de oposición hacia el “joven díscolo” en el universo de votantes, lo que en un eventual periodo presidencial, se transformaría en un gran bloque que generaría problemas de cooperación e interacción entre el Estado y aquellos actores no estatales, al momento de realizar decisiones para el bien mutuo y afectando sobre todo al bien colectivo.

No se vislumbra un personaje importante con condiciones de liderazgo y carisma que apoye incondicionalmente a Enríquez-Ominami y que se encuentre a su lado para amparar sus decisiones; como en el caso de Michelle Bachelet, que tuvo en sus primeros momentos como Mandataria el respaldo de Ricardo Lagos. Actualmente el candidato Eduardo Frei, cuenta con el apoyo de Bachelet, tratando de conquistar el voto de sus simpatizantes.

Asumiría un país con diversas problemáticas de minorías que esperan y exigen día a día una respuesta, además, de una solución definitiva a sus demandas sociales por parte del Gobierno. Agrupaciones de empleados de la salud, profesores, pueblos originarios de Chile, sectores de escasos recursos, podrían ejercer una desestabilización de la gobernabilidad del país.

Carente de representatividad política, ya que, es independiente sin seguidores incondicionales y sin un sustento doctrinario concreto que guíe sus actos ni la de sus adeptos. Se podría entender que la situación que lo llevaría al poder, es más bien una moda, con electores tomando su decisión de forma emotiva y visceral, lo que en un futuro podría ser reflejado como rechazo hacia Enríquez-Ominami ante la primera dificultad o crisis que se presente en el camino.

La misma suerte correría con el actual apoyo con el que cuenta de políticos, posiblemente le podrían dar la espalda fácilmente, ya que, apoyan la candidatura dada la tendencia actual, no siendo categóricos en sus posturas, tan solo transitorios. No es el mismo escenario con aquellos candidatos que están apoyados por partidos y adherentes que van a hasta la muerte por su líder.

Cada una de las observaciones antes mencionadas al unirse, provocarían un desequilibrio en un Gobierno de Marco Enríquez-Ominami, impidiéndole desarrollar un periodo presidencial de forma adecuada y complicando de sobre manera su mandato.

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