Para muchos, la gran disputa de la segunda vuelta es entre el candidato de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera y el abanderado presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, ya sea por el retorno al poder de un ex mandatario o el potencial regreso al Gobierno de la derecha, después de años de no tener la más mínima oportunidad de administrar el país.
La encuesta IPSOS del mes de octubre, presenta como ganador a Piñera con un 44,5%, mientras que Frei obtiene un 39,6% de apoyo, en una eventual segunda vuelta entre dichos candidatos.
La gran batalla no es aquella en la que está presente Frei, sino aquel inusual fenómeno con nombre y apellido, que es Marco Enríquez-Ominami, un postulante que ha revolucionado la política nacional con su “anti-discurso” y calificar a sus contendores de viejos, que ya no tienen nada nuevo que entregar. Su popularidad ha ido incrementándose a tal extremo que varios centros de encuestas del país han concluido que existiría un empate técnico en primera vuelta con Eduardo Frei.
Llama aun más la atención el panorama que muestra el sondeo de IPSOS, en el que Enríquez-Ominami obtiene un 42,3% en una segunda vuelta contra Sebastián Piñera, que consigue un 42,8%.
Dichas cifras revelan el estancamiento y pone en duda el posible paso a segunda vuelta de Frei, un hecho que hasta unas semanas atrás era inimaginable. Por otra parte, le da nuevas y mayores posibilidades a Enriquez-Ominami de enfrentar a Sebastián Piñera.
¿Se estará generando un escenario similar al que se originó cuando Michelle Bachellet era candidata a la presidencia?, ¿los sufragantes de nuestro país optan por modas políticas? O realmente todos los aspirantes al Gobierno, no tendrán una oportunidad contra el impacto que está generando el joven díscolo. Si es así, lo más probable es que veamos a Piñera y a Enríquez-Ominami en una segunda vuelta.
lunes, 26 de octubre de 2009
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