La historia de Adolfo Zaldívar junto a la Democracia Cristiana es bastante extensa y turbulenta. Perteneció al partido por casi 50 años, fue uno de los rostros más visibles y emblemáticos de la DC, además, fue su presidente durante los años 2002 y 2006.
Diferencias tan grandes, como no apoyar el flamante proyecto de transportes públicos del Gobierno (debido al mal servicio que se entregaba en su puesta en marcha), aparte de escribir un documento de repudio al Estado, por la utilización excesiva de recursos económicos en el Transantiago, llevó a que la DC expulsara a Zaldívar de la coalición el Jueves 27 de Diciembre de 2007.
“Comprometerse con un partido no va en la dirección que aparece, ya que, más bien lo que hay es ruptura. Es la ruptura con algo que se termina, es la ruptura con un sistema que se agotó, con una Concertación que no representa nada de lo que la llevó a formarla”. Fueron las palabras expuestas por Zaldívar tras su abrupta salida de la DC.
Al igual que Zaldívar, existen otros personajes claves que se han alejado de sus respectivos partidos políticos (siendo colaboradores durante gran parte de sus vidas), como Fernando Flores ex PPD, Jorge Schaulsohn ex PPD, Marco Henríquez- Ominami ex PS.
La interrogante que surge tras estos quiebres políticos, es si actualmente los partidos exigirán a sus militantes ser personas que apoyen ideologías en las que no creen, que no tengan la posibilidad de tener un punto de vista diferente, poner las manos al fuego por ideas fallidas o en definitiva estos “desertores” de sus alianzas son los indisciplinados que desarrollan rencillas internas por afanes personales y no por el bien del “bloque”.
Con disputas de estas características ¿qué sucederá con los pactos de lealtad y militancia?, ¿son utopías del pasado? O simplemente nunca existieron y son solo un grupo de personas que sonríen para la foto y que luego se apuñalan en secreto en la sede del partido.
lunes, 17 de agosto de 2009
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